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El fuerte de la cultura Selknam era sin duda la pintura
corporal. El colorearse el cuerpo con atractivos diseños
era una institución en la vida de este pueblo,
tanto en su existencia rutinaria como en su aspecto
mágico y ritual.
La ceremonia del Klóketen o Hain es sin duda
el aspecto más difundido de la vida cultural,
correspondiendo al ritual de iniciación de los
jóvenes hombres de las tribus de una zona en
común. Los muchachos de entre catorce y dieciseis
años eran separados de su hogar para convertirse
en un klóketen o iniciado en la adultez a través
de la ceremonia en cuestión. El aspecto más
importante e interesante de la ceremonia Hain es el
acoso que se hacía sobre el muchacho por parte
de terroríficas representaciones de espíritus
y ante las cuales el joves debía permanecer lleno
de gallardía y valor. Los más conocidos
de estos son Kótaich, o el espíritu Short.
Xalpen era otro, pero de naturaleza femenina. También
se encontraba Ulen, el espítiu Tanu y Matán.
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