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Diaguita | Imprimir
DIAGUITA
DIAGUITA - PUEBLO
La Cultura Diaguita, agrícola y alfarera, existió
entre el siglo VIII y XV d. C, y fue contemporánea a la cultura
atacameña.
Esta etnia posiblemente emparentada con los diaguitas argentinos, habría
cruzado la cordillera para asentarse en los fértiles valles del
Norte Chico entre los ríos Copiapó, Huasco, Elqui, Limarí
y Choapa, entre los siglos V y VI. Al asentarse en esta área habría
reemplazado a la antigua cultura de El Molle, que se extendía desde
el valle del Huasco por el norte, hasta el Choapa por el sur.
Los Diaguitas son reconocidos por su arte cerámico, que se caracteriza
por su fina factura y rica decoración con figuras geométricas:
líneas rectas, zig-zag y triángulos adosados a una línea.
Sus colores son generalmente el blanco, rojo y negro.
A grandes rasgos, su alfarería se puede dividir en dos tipos de
tiestos, unos destinados al uso cotidiano, los jarros zapato, y otros
utilizados para fines ceremoniales y rituales, los jarros pato, más
finos y de mayor elaboración.
Plato Diaguita. Fase arcaica.
PUEBLO II
La economía diaguita se basaba en la agricultura
y la crianza de ganado, complementadas con la caza de algunas aves y el
intercambio con otros pueblos.
Cultivaban el maíz, la teca, los porotos y la calabaza. Domesticaron
la llama y el guanaco, animales que les fueron muy útiles en el
transporte y la carga.
Sus casas estaban construidas con materiales vegetales, y utilizaban las
pircas, de influencia atacameña, para dividir los terrenos.
Los distintas formas de sepulturas muestran una evolución espiritual
en cuanto a la creencia de una vida extraterrenal y divinidades.
Básicamente consisten en un recinto rectangular excavado bajo tierra,
con dos bloques de piedra inclinados para proteger al difunto. También,
algunas de ellas, sugieren que las esposas eran enterradas junto a sus
maridos. Tal costumbre pudo tener como objetivo la mantención del
equilibrio entre los sexos.
Hombres y mujeres eran de estatura más bien baja, de color aceitunado
claro. La deformación craneana, práctica usual entre los
diaguitas, no produce efectos tan llamativos o negativos.
Cerámica ofídica. Museo de Limarí
- Ovalle
PUEBLO II
El arte diaguita se desarrolló en un período
relativamente corto, atribuible a una abundancia de alimentos y a la facilidad
para obtenerlos durante todo el año.
La expresión artística más característica
es la alfarería.
A grandes rasgos se puede dividir en dos tipos de tiestos, unos destinados
al uso cotidiano: los jarros zapato; y otros utilizados para fines ceremoniales
y rituales: los jarros pato, más elaborados y finos.
Existe también un tipo de platos con forma de campana, que se desarrollaron
en las zonas donde hubo mayor contacto con la cultura Inca.
Negro, rojo y blanco, eran los colores con que los diaguitas pintaban
su cerámica.
La decoración y creación diaguita está dividida en
tres períodos o etapas: arcaico, transición y clásico.
En la etapa de transición, los platos son menos hondos que en el
arcaico. Se cree que en este período la cultura Chincha habría
influenciado a los diaguitas, al igual como lo hizo con los atacameños.
Plato antropomorfo El Olivar - La Serena
PUEBLO III
Los primeros vestigios cerámicos de los Diaguitas,
encontrados en la Quebrada de Las Animas, del Valle de Elqui (IV Región),
corresponden al período arcaico. Los platos de esta etapa son bastante
hondos, de paredes gruesas y con forma de media naranja (semiglobulares).
Los utensilios se decoraban con gruesas líneas formando círculos
concéntricos, tanto en el interior como en el exterior del plato.
Al finalizar el período de transición, los Diaguitas comienzan
a innovar en la decoración de la alfarería, con lo que se
incorporan otras formas: ganchos, triángulos y el trazo escalonado,
característico de la decoración de los pueblos precolombinos.
Durante el período clásico, aparecen los llamados jarros
pato y algunos vasos decorativos. La gran mayoría de los platos
de este período tienen las paredes verticales, inclinadas hacia
afuera, hacia adentro o perpendiculares. Los dibujos decoran la parte
exterior del plato, mientras que el interior va pintado de rojo. Los motivos
geométricos se hacen más comunes.
Los llamados jarros pato, junto con las urnas y la cerámica antropomorfa,
son la obra maestra de la cultura diaguita.
Jarro pato Período clásico
PUEBLO IV
El territorio diaguita, específicamente los valles,
se dividían en dos. La parte del curso superior y medio; y la del
medio inferior.
En cada una de ellas se reconocía a un cacique que mandaba sobre
otros jefes menores.
Gerónimo de Vivar señala al referirse al valle de Aconcagua:
Los señores de este valle son dos, sus nombres son, el uno Tanjalombo,
éste manda la mitad del valle a la mar; y el otro Cacique, Michimalongo,
éste manda y señorea la mitad del valle hasta la sierra.
Los Diaguitas hacia el s. XVIII, ya habían sido casi totalmente
absorbidos por la sociedad criolla hispana, y hoy en día casi nada
queda de sus creencias, tradiciones o valores culturales.
Valle del río Elqui
PUEBLOS V
El kakán era la lengua del pueblo Diaguita, provenientes
del norte de Argentina y que poblaron los fértiles Valles Transversales.
Los estudios de Rodolfo Schüller sostienen que en ambas vertientes
se habló esta lengua hoy totalmente extinguida.
Actualmente sólo se conservan algunas palabras kakán en
apellidos, toponimia local (nombres de lugares), tales como:
Lugares:
Antofagasta, Chalingasta, Elqui, Sotaquí, Atacama, Calama, Toconao,
Ticnamar, Combarbalá, etc.
Apellidos de origen diaguita son:
Alballay, Campillay, Sapiaín, Talinay, Chavilca, Tamango, etc.
Nombres de plantas:
Chañar, gualtata, chilca, yalipalqui, palqui, etc.
Jarro pato Período clásico
DIAGUITA - LENGUA
KAKAN
El kakán era la lengua del pueblo Diaguita que provenientes
del norte de Argentina poblaron los fértiles Valles Transversales
de Chile.
Los estudios de Rodolfo Schüller sostienen que en ambas vertientes
se habló esta lengua hoy totalmente extinguida.
Actualmente sólo se conservan algunas palabras kakán en
apellidos, toponimia local (nombres de lugares), tales como:
Lugares:
Antofagasta, Chalingasta, Elqui, Sotaquí, Atacama, Calama, Toconao,
Ticnamar, Combarbalá, etc.
Apellidos:
Alballay, Campillay, Sapiaín, Talinay, Chavilca, Tamango, etc.
Nombres de plantas:
Cchañar, gualtata, chilca, yalipalqui, palqui, etc.
Cabeza de cerámica tipo inca. Cultura
Diaguita.
DIAGUITA - MUNDO ESPIRITUAL
Los distintas formas de sepulturas diaguitas, muestran
una evolución espiritual en cuanto a la creencia de una vida extraterrenal
y divinidades.
Tenían un ritual de sepultación muy complejo, en el cual
se sacrificaban llamas o alpacas que eran enterradas en directa relación
con el difunto, lo que evidencia la importancia de la ganadería.
Básicamente consisten en un recinto rectangular excavado bajo tierra,
con dos bloques de piedra inclinados para proteger al difunto. También,
algunas de ellas, sugieren que las esposas eran enterradas junto a sus
maridos. Tal costumbre pudo tener como objetivo la mantención del
equilibrio entre los sexos. Hombres y mujeres eran de estatura más
bien baja, de color aceitunado claro, La deformación craneana,
práctica usual entre los diaguitas, no produce efectos tan llamativos
o negativos.
Tumba diaguita, con ajuar y llama sacrificada.Plaza
de Armas de Coquimbo.
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