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La alfarería de esta zona es la
más hermosa, la más fina y bien decorada
de todas las que se encuentran
en el país. Se distingue de las demás
por su factura, por sus formas típicas y
sobre todo por la técnica de su decoración.
Si bien aparece durante el período de Tiahuanaco,
tuvo un desarrollo propio después de la decadencia
y desaparecimiento de aquella civilización, absorbió
ciertos elementos de la cultura chinchas, los que desarrolló
de una manera típica, creando un arte de estilo
propio y diferente a cualquier otra cultura.
La cerámica tuvo varias fases,
en un principio se caracterizó por sus diseños
geométricos, de cruces y escalonados de decoración.
Posteriormente, trabajadas siempre sobre la base roja
con pintura blanca y roja, por dentro y por fuera de
la pieza, comienzan a aparecer las formas humanas. Luego
en su período clásico, aparecen los "jarros
pato", de forma más redondeada, sin sofisticaciones
y con mango o decoración en relieve. Y, por último,
con una fuerte influencia inca, aparecen los diseños
con formas animales y decoración avanzada, como
triángulos y "tableros de ajedrez".
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